La Iglesia acoge respuesta generosa de los seminaristas

La Iglesia acoge respuesta generosa de los seminaristas

La admisión, el lectorado y el acolitado son ministerios que las atribuyen teniendo en cuenta la madurez del candidato a lo largo de la formación, y facilitan una vivencia más intensa de esta etapa configurativa con Cristo.

En la santa Eucaristía del viernes 20 de septiembre, precedida por Mons.  Luis Cabrera, en el Seminario Mayor Francisco Xavier de Garaycoa,  concedió la admisión a las sagradas órdenes a Alex Lima y Victor Contreras , el ministerio del lectorado a Benjamín Fenlon, Rovelio Pablo, Aurelio González y Carlos Cruz también el ministerio del acolitado a Carlos Cruz.

En la ceremonia el arzobispo recalcó lo siguiente : «La Iglesia es una jerarquía comenzando por la admisión, después el ministerio del lectorado, siguiendo el ministerio del acolitado y luego el diaconado, y al final el presbiterado. La segunda carta nos muestra como en la primera lectura a los Gálatas nos muestra que hay una madurez espiritual; y haciéndole la invitación a ustedes que hay que nutrir y alimentar estos ministerios que han recibido, así como Pablo dice en las cartas a los Gálatas “Ya no soy yo quien vive, ahora es Cristo quien vive mi”. El ministerio del lectorado no solamente hay que leer por leer la palabra de Dios, hay que tener una vida profunda con Dios y así mismo con el ministerio del acolitado. Estos ministerios son un servicio que ustedes deberán ofrecer a la comunidad».   

Cada uno de estos ministerios menores -como se los llama-, tienen un grado de responsabilidad para los jóvenes candidatos. Alex Lima, seminarista de 21 años cursando el segundo año de teología respondió a la siguiente pregunta: ¿ Alex ¿Qué es la admisión para ti? “Es el ingresar y  acercarse cada vez más a un amor total que el Señor te ha prometido desde la eternidad. Me acuerdo que cuando estaba en propedéutico siempre pensaba en este día, ¿Cómo será ese día? ¿Qué es la admisión? o ¿que son los ministerios? Y siempre, cada vez recordaba esto me salía una sonrisa en la cara, pero ahora que estoy cerca de recibirlo, me pone muy contento pero a la vez muy nervioso, por que el ser admitido es como el saberte que te vas a comprometerte con alguien más y es algo más serio, ya no es como un compromiso pequeño, sino que tienes tus responsabilidades y la formación es cada vez más para un objetivo claro y concreto para la Iglesia que te ha llamado a seguir adelante, que te ha llamado para servir, y esta admisión que Dios me está dando, que me permite avanzar  es como un empuje, un empuje, y un regalo de Él para una vida vocacional, que el mismo la va haciendo, que el mismo la va construyendo. Pero en todo este proceso  y al ponerme a pensar que es una admisión a las órdenes sagradas es como ingresarme cada día más a una puerta donde me lleva a la eternidad de su amor”.

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